Un poco de En medio de nada.

” Hugo tragó saliva, se levantó y se puso detrás de ella. Cogió la cremallera, que empezaba muy por debajo de la espalda y con suavidad se la subió. No pudo contenerse, y a medida que le subía la cremallera, le rozaba sutilmente con la yema de su dedo su piel suave. El contacto hizo que se le erizara la piel y que su corazón latiese desbocado. Volvió a tragar saliva y respiro hondo para tranquilizarse.
—Ya está— susurró Hugo con voz ronca.
(…)
Necesitaba apartarse de ella. Se estaba volviendo loco. Desde que descubrió que la quería, no podía dejar de pensar en ella, en la suavidad de su cabello, en su piel bronceada y tersa, en sus ojos increíblemente verdes y sinceros, en su boca dulce y tentadora. Si se quedaba más tiempo allí, haría alguna tontería. Hugo no era un chico muy paciente, cuando quería algo lo cogía. Eso de esperar no era lo suyo”. EN MEDIO DE NADA.

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